El rol de la testosterona en el estado de animo.
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Numerosas investigaciones han demostrado que la testosterona regula diversos sistemas fisiológicos, modula trastornos clínicos y contribuye a los resultados de salud. Sin embargo, los estudios sobre la interacción entre los niveles de testosterona y la depresión, así como sobre el efecto antidepresivo de la terapia de reemplazo de testosterona en hombres hipogonadales con depresión, no han arrojado resultados concluyentes. Los hallazgos actuales indican que los niveles bajos de testosterona total circulante —que cumplen con criterios clínicos estrictos de hipogonadismo— y la deficiencia de testosterona inducida por la terapia de privación de andrógenos se asocian con un mayor riesgo de depresión y con la presencia de síntomas depresivos. Los beneficios de la terapia de reemplazo de testosterona en hombres con trastorno depresivo mayor y niveles bajos de testosterona (dentro del rango clínico de hipogonadismo) siguen siendo inciertos y requieren mayor investigación. Es importante tener en cuenta que el trastorno depresivo mayor es un fenotipo heterogéneo; los individuos deprimidos difieren en cuanto a determinantes poligénicos hereditarios, inicio y curso clínico, complejos sintomáticos y comorbilidades, factores que contribuyen a posibles diferencias multifactoriales en la fisiopatología. Asimismo, es probable que los mecanismos poligénicos desempeñen un papel crucial en la heterogeneidad biológica que influye en las interacciones entre la testosterona y la depresión. Un enfoque de medicina de precisión basado en la genética —que considere los genes que regulan los niveles de testosterona y la sensibilidad del receptor de andrógenos— resultará probablemente esencial para comprender a fondo el papel de la testosterona en la depresión.