Una revisión: El efecto del calostro bovino en la inmunidad de personas de todas las edades.
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El calostro bovino proporciona a los terneros recién nacidos una fuerte inmunidad pasiva, lo que repercutirá posteriormente en la inmunidad de su propia descendencia. En comparación con otros productos lácteos comerciales, el calostro bovino se somete a estrictos controles respecto a los límites de aflatoxina M1, bacterias patógenas, microorganismos, antibióticos, estimulantes y otras sustancias, por lo que su uso es seguro. Existen numerosos informes que indican que el uso de calostro bovino como fortificante de la leche materna para bebés prematuros proporciona el apoyo inmunitario necesario; sin embargo, los productos seleccionados deben estar libres de *Bacillus cereus*, ya que esta bacteria resulta muy peligrosa para los bebés prematuros. Esto subraya también la necesidad de contar con más estudios clínicos que respalden el uso de calostro bovino en bebés prematuros. Asimismo, cabe destacar que la composición del calostro bovino difiere de la del calostro humano; en particular, la proteína principal del calostro bovino es la caseína, mientras que en la leche materna predomina la proteína del suero —especialmente la α-lactoalbúmina—, la cual, junto con la ovoalbúmina, sigue considerándose la proteína de referencia con mayor valor biológico, sobre todo para la musculatura. Por consiguiente, el calostro bovino no constituye actualmente un sustituto completo de la leche materna. En los últimos años, además de los informes sobre su uso en bebés prematuros, diversos estudios han revelado que el calostro bovino ejerce efectos inmunomoduladores y beneficiosos en adolescentes, adultos y personas mayores. Esto sugiere que el calostro bovino tiene el potencial de ofrecer un apoyo inmunitario adecuado para personas de todas las edades.